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EPITAFIO DE UN
ASESINO Antonia de J.
Corrales Ediciones Titania Precio:16 €
480 páginas. ISBN: 8495752735
Hacía tiempo que no me
divertía tanto con una novela. Y más tiempo hacía aún
que no tenía tantas ganas de pillar al asesino.
‘Epitafio de un
asesino’ es una novela no exenta de errores,
necesitada de ciertas rectificaciones, pero que
maravillosamente consigue que esos mismos errores no
sean importantes cuando el fin del lector es
precisamente llegar al ansiado final de la historia. Es
de agradecer que una vez más, cosa escasa en nuestra
literatura de hoy en día, se haya apostado por la
primera novela de Antonia de J.
Corrales resultando ésta una extraña y
agradable sorpresa.
La historia se centra en
un único personaje que aparece en todo el libro pero que
no nos comunica nada directamente; a través de él, el
resto de actores van dándose paso unos a otros hasta
lograr formar un (casi) perfecto hilo conductor. Un
escritor de talento, un inquietante principio de novela
y todo aquel que los rodea resultan convertirse en una
trama de estilo irregular, que en ciertos aspectos peca
de ser primera novela. Aun así, retomemos, se suceden
una serie de asesinatos en los que los protagonistas se
van viendo inmersos y, a la vez, llevados por unos
nervios que van in crescendo. Dado que la contraportada
no indica quienes mueren ni cómo creo necesario respetar
su sinopsis.
Hacer la reseña de un
libro implica no sólo leerlo con más intensidad sino
poner en marcha un mecanismo, llamémoslo, "criticón": se
trata de la trampa de la metaliteratura que en vez de
ser un incordio, en este caso nos ha servido tanto a la
autora como a este lector para apreciar la obra que
teníamos entre manos (no tengo modo de saber si ella lo
ha hecho conscientemente o no, pero ha sido un placer
pasar de un cabreo inicial pensando que se me estaba
tomando el pelo a caer, literalmente, en las garras de
la historia). Las primeras doscientas páginas me
recordaban constantemente otras tramas, otros libros,
otras películas, unas conectadas con otras;
posibilidades abiertas y cerradas, cosas que allí no
pasaron pero que aquí sí que pasan. Pero, sí, hay un
pero, todo eso se supera con una pasmosa facilidad
cuando el lector se ve sumergido en la historia,
olvidándose de si le suena de algo o no. Olvidándose
para conseguir un único objetivo: esas últimas cien
páginas. Qué maravilla.
Aclaremos, esas faltas
que se le encuentran al libro: para empezar, la palabra
que forma el asesino es más bien ridícula y forzada para
explicar sus motivos y existencia; las discusiones son
demasiado extensas, en especial el estado de nervios de
Adela, que no sólo vuelve loco a su
marido, a mí también; además da las mismas explicaciones
cuarenta veces y eso alarga innecesariamente lo que
podríamos llamar la primera parte del libro, es decir,
una historia demasiado larga que sienta las bases de las
siguientes más cortas pero de inmaculada trama. Las
actitudes de ciertos personajes no concuerdan con lo que
dicen y a veces aquellas responden descaradamente a
topicazos (supongo que si se es mujer, las escenas de
sexo resultan algo más allá de lo creíble a estas
alturas del milenio). Las citas bíblicas que aparecen
quedan en el aire puesto que nadie excepto el
abogado-psiquiatra deduce su relevancia y los
supuestamente magníficos dibujos de Abelardo
Rueda quedan sin explicar en detalle... se nos
hace un resumen pero de su importancia general, no de
cada una y si sólo una da la clave, entonces sería de
agradecer que Antonia de J. Corrales hubiera
simplificado el tema.
‘Epitafio de un
asesino’ es una novela que no lleva a engaño
alguno: es un divertimento, uno busca pasar un buen rato
con un libro que no le obligue ni a pensar demasiado ni
a empezar algún tipo de especialidad pseudo-intelectual
y eso es lo que obtiene. Buena intriga, buena trama,
buen suspense, una historia simple y fácil de seguir.
Ahora bien, uno de los personajes enloquece a causa de
aquello en lo que tanto énfasis puso el romanticismo:
demasiado conocimiento tiene oscuras consecuencias. Y
ese es el pecado de esta obra. No se trata de una gran
novela, no está dentro de las mejores obras jamás
escritas, ni creo que llegue a estarlo. Pero teniendo en
cuenta lo que hoy en día se entiende por buena
literatura (¿"best seller” es su sinónimo?)
Antonia de J. Corrales tiene derecho a
que ‘Epitafio de un asesino’ le abra
las puertas al gran circo de la literatura.
©
S. S. Farrerons, 2005
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